No digas llevar el ritmo, di llevar el pulso

¿Cuántas vGaucho llevando el ritmoeces solemos decir de alguien que se acompaña con golpes de pie mientras escucha su música favorita, “¡Mira qué bien lleva el ritmo!”?

De hecho, es muy habitual utilizar la expresión “llevar el ritmo”, para referirnos a ese reflejo producido por la emoción de escuchar la música que nos gusta. Sin embargo, como os voy a explicar a continuación, esta idea es incorrecta porque, en realidad, lo que estamos haciendo en estos casos no es marcar el ritmo sino marcar el pulso.

Marcando el pulso, el latido de la música

Empleando una metáfora, podríamos decir que el pulso es el latido de la música, así como nuestro corazón late con una cadencia constante, el pulso musical es la división del tiempo en partes iguales. Esta división del tiempo es la base que emplean los músicos para encajar la música.

Siempre que escuchamos música percibimos el pulso que subyace en ella (aunque sea de manera inconsciente), y si esa música nos motiva lo suficiente, nos hace reaccionar percutiendo o tamborileando con las manos sin darnos cuenta. Llevar el pulso golpeando o palmeando es, por tanto, una reacción instintiva y espontánea provocada por el disfrute de una pieza musical.

Un buen ejemplo de esta espontaneidad lo podemos contemplar en el Concierto de Año Nuevo que se celebra todos los años en Viena. Si lo habéis visto alguna vez por televisión, habréis observado que siempre hay un momento en el que el director de la orquesta anima al público a que les acompañe dando palmas.

En el siguente vídeo podéis ver La Marcha Radetzky de Johann Strauss, una de las piezas que se interpretan más habitualmente en este concierto:

Vale, y entonces, si lo que marcamos es el pulso y no el ritmo, ¿qué es el ritmo?

Llevando el ritmo con Queen

El ritmo es un fenómeno más complejo que el pulso. Mientras que el pulso es siempre constante, el ritmo es cambiante y dinámico. El efecto rítmico se produce por la combinación de las duraciones de los sonidos musicales (blanca, negra, corchea,…), los cuales se organizan habitualmente en grupos denominados patrones rítmicos. Los patrones rítmicos en muchos casos son tan característicos que definen por sí mismos un estilo musical. Por eso decimos ritmo de bolero, ritmo de habanera, ritmo de bossa nova, etc..

En el vídeo de la canción “We will rock you” de Queen podemos ver la diferencia entre ritmo y pulso. Esta canción tiene un ritmo muy llamativo de dos corcheas y una negra (dos golpes cortos y uno largo) que toca la batería. Sin embargo, si os fijáis, Fredy Mercury lleva un movimiento de pie constante sobre el que se apoya para cantar: el pulso.

Todos los elementos que conforman una obra musical tienen su propio ritmo: la melodía, el acompañamiento, la percusión, etc. (en el ejemplo de la canción de Queen, la melodía tiene un ritmo de rap). 

Para finalizar, es importante observar que el pulso puede tener diferentes velocidades y, también, puede variar a lo largo de una misma pieza. En este sentido, cuando hablamos de la velocidad con la que se interpreta una canción, nos estamos refiriendo al tempo. El tempo de una obra musical puede ser: rápido (Allegro), o muy rápido (Presto), moderado (Andante) y lento (Adagio), o muy lento (Grave).

Bueno, pues esto es todo. Espero que con este artículo haya quedado aclarado por qué deberíamos decir “llevar el pulso” y no “llevar el ritmo”. Si tenéis alguna duda o sugerencia podéis hacérmela llegar en los comentarios.

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6 comentarios en “No digas llevar el ritmo, di llevar el pulso

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