Un concierto en el espacio

Voyager con piano 2

En el verano de 1977, la Agencia Espacial Estadounidense (NASA) lanzó al espacio dos sondas, la Voyager 1 y la Voyager 2, con la misión de explorar los planetas más alejados de la tierra y estudiar los límites del sistema solar.

Este hecho, que podría parecer más del interés de un blog de divulgación científica que de un blog sobre música, tiene, sin embargo, una gran relevancia para nosotros, ya que podríamos definir esta misión como: la misión espacial más musical de la historia.

Y es que los científicos encargados del proyecto alumbraron una maravillosa idea: incluir, en cada una de las sondas -junto con los dispositivos necesarios para el trabajo de observación-, un disco de cobre bañado en oro en el que se grabaron imágenes e información técnica de nuestra especie, y de la tierra: sonidos de la naturaleza, saludos en 55 idiomas y 27 piezas de música.

“Comunicar una historia de nuestro mundo a los extraterrestres” es, en palabras de la NASA, uno de los objetivos de estas naves .

Pero, volviendo a nuestro disco dorado,¿qué podemos encontrar en él, musicalmente hablando? Pues, aproximadamente, unos 90 minutos de música de diferentes épocas y estilos.

Lo primero que llama la atención es lo ecléctico de la selección, y es que me imagino que no debió de ser fácil quedarse con tan solo unas pocas piezas del inmenso repertorio disponible: el primer movimiento del Concierto de Brandenburgo nº 2 de J.S.Bach, la famosa aria de La Reina de la Noche de la ópera La flauta Mágica de Mozart, el rock and roll Johnny B. Goode de Chuck Berry o una canción de iniciación procedente de una tribu de pigmeos africana, son solo algunos de los cortes que podemos encontrar en el disco.

Golden record cover reducida

La relación completa de obras la podéis encontrar aquí, y en este otro enlace podéis escuchar una lista de reproducción de todos los cortes.

Evidentemente, los astrónomos, al promover el proyecto, pasaron por alto unos cuantos detalles que no dejan de convertirlo en una hermosa utopía. Detalles como que las sondas son tan pequeñas, en comparación con la inmensidad del espacio, que la probabilidad de que alguien las encuentre es muy escasa, o que los afortunados alienígenas que se topen con el disco, además de ser capaces de descifrar las instrucciones para ponerlo en marcha, deberían contar con unos oídos similares a los nuestros, o finalmente, y no menos importante, que en el espacio exterior es imposible escuchar música, ni ningún otro sonido, ya que en el vacío no se propagan las ondas sonoras.

El disco contiene fragmentos de algunas de las obras más geniales de la historia de la música. Pero, haciendo un extraordinario ejercicio de concisión, me quedo con el Preludio nº1 del segundo libro de J.S.Bach interpretado por el pianista canadiense Glenn Gould (por cierto, uno de mis pianistas favoritos). Y es que en este caso, y a pesar de su aparente sencillez, la música de Bach consigue alcanzar ese equilibrio ideal entre emoción y expresión intelectual que, en mi opinión, puede servir para describir algunos de los rasgos más característicos que nos definen como especie.

En cualquier caso, no deja de ser impresionante poder imaginar a las Voyager en los confines del universo transportando consigo algunas de las expresiones más sublimes que ha producido la mente humana.

La posición actualizada al segundo de la Voyager 1 se puede seguir en la página oficial de la Nasa.

Y tú, ¿qué música mandarías a los extraterrestres?

 

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10 comentarios en “Un concierto en el espacio

  1. Mi más sincera enhorabuena por tu blog Luis!
    Me parece que tocas temas muy interesantes no solo para los músicos, sino para cualquier persona un poco preocupada por saber más.
    Totalmente de acuerdo contigo, Glenn Gould es un impresionante pianista, y Bach es sin duda uno de los grandes del piano, aunque si tuviera que hacer una seleción que mandar al espacio incluiria en mi lista el Preludio a la siesta de un fauno de Debussy, o el Danzon nº2 de Arturo Márquez
    Espero que te vaya muy bien con el blog, un saludo!

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    • ¡Muchas gracias, Inés! Me alegro de que te guste el blog.

      ¡Hermosa selección la tuya! El Preludio a la siesta de un fauno es una de las obras imprescindibles de Debussy, un grandísimo compositor con el que yo también me siento muy afín. Y en cuanto al Danzón de Márquez, me parece que se lo había escuchado alguna vez a Gustavo Dudamel. Lo he vuelto a escuchar y ha sido instantánea la evocación de la música de Gershwin, concretamente a su Rhapsody in blue (imagino que, entre otras cosas, por ese comienzo con el solo de clarinete), aunque la música de Marquez tiene un carácter mucho más melancólico.

      Evidentemente, yo habría hecho una selección muy diferente a la que hizo el equipo capitaneado por Carl Sagan. Por ejemplo, de Bach me habría decantado por las Variaciones Goldberg sin dudarlo (también en la versión de Gould, la de 1981), la Pasión según San Mateo y alguna de las suites para cello. De Mozart, algunas de sus últimas sinfonías, el concierto para piano nº 23 (especialmente el segundo movimiento) o el Réquiem, Beethoven, Schumann, Schubert, Monteverdi, Ligeti, The Beatles, Radiohead,…,buff! Imposible quedarse con un puñado de obras.

      Espero poder hablar de muchas de las obras que me alimentan, y me han alimentado, en próximos artículos del blog. ¡Un saludo!

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  2. Hola Luis,

    Estoy completamente enganchada al blog. Además de lo interesante de la última entrada sobre “un concierto en el espacio”, quiero dejar mi agradecimiento por lo bien escrito que está. Lo digo humildemente, desde mi enorme incultura e incluyéndome en el grupo de los atropellados por esta vida.

    Escuchando el disco, que me parece una maravilla, quiero hacerte una pregunta: ¿qué es ese sonido continuo en la primera pista, Azerbaijan? Me refiero a qué instrumento puede producir un sonido de esa duración. No puede ser de viento, ni percusión, ¿quizás alguno tipo gaita?.También se oye en la “Iziel je Delyo Hagdutín”, creo.

    Gracias y saludos, Marisa

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    • ¡Muchas Gracias Marisa! Je, je, me vas a hacer sonrojar ensalzando mis dotes de escritor…

      Si, como bien dices, el instrumento que suena es una gaita y el sonido continuo que se escucha de fondo es una nota pedal denominada bordón. Este sonido se puede mantener sin fin porque la gaita dispone de un depósito de aire que va siendo renovado constantemente por soplo.

      ¡Un placer tenerte como lectora fiel!

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  3. Is there anybody out there? Qué cantaban Pink Floyd, vendría muy apropiado para esa sonda. Supongo que lo que hace grandes los temas que ahí viajan es que 40 años después las elecciones no variarían mucho, en cuanto autores cuanto menos.

    Gran post Luis!, esto va a más… un placer leerte como siempre. Yo creo que con el Requiem de Mozart y el Sgt. Peppers de los Beatles los extraterrestres ya iban bien servidos, pero fuimos igualmente generosos para su deleite.

    Cabe decir que en el espacio no podrán escucharlo pero seguro que sus trajes espaciales irán equipados con unos auriculares Beats by Dr Dre guapisimos. Y sino, ellos se lo pierden 😉

    un abrazo y esperando el siguiente,
    Jesús.

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    • Hola Luis!
      Muy interesante el post y tu blog! Enhorabuena!
      Echando un ojo a la seleccion de Carl Sagan parece que les dio mas por los origenes musicales mas ancestrales, cantos primitivos…buscarian comunicarse con otras posibles civilizaciones con ese lenguaje musical?
      Teniendo en cuenta las distancias interespaciales y por donde vá la Voyager en estos momentos, es dificil hacer una selección adecuada para que los extraterrestres no piensen que estamos fuera de la moda…jejeje!!

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      • ¡Gracias Borja! Pues si,jeje, con el tiempo galáctico que pueden llegar a tardar los alienígenas en encontrar las sondas, lo mismo aquí en la tierra estamos ya escuchando música a través de las ondas cerebrales y ni nos acordamos de quien era Beethoven…

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  4. Qué tema tan interesante y a la vez tan inesperado! Sigue así, no dejes de sorprendernos. Ahora que están tan de moda las sondas espaciales (Dawn, Rosetta) cuyo único fin parece ser que es investigar es curioso que tuvieran la idea de “Comunicar una historia de nuestro mundo a los extraterrestres”.
    Yo de Beethoven hubiera elegido la 6ª, por supuesto. Echo de menos por ejemplo The Beatles, yo habría incluido “With a little help from my friend” 😉

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  5. Interesante. Te hace pensar en qué obras elegirías para definir a la humanidad e incluso a ti mismo. Creo que hay una falta grave en la lista pro que, si no me equivoco, no hay ninguna pieza que haga referencia a nuestra manera de enfrentarnos con la muerte que es un aspecto central para entender nuestra, y supongo que cualquier especie inteligente. Hay una buena serie donde elegir. Yo habría incluido la última canción del ciclo Winterrise de Schubert.

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    • Quizá la obra más relacionada con la muerte sea la danza del sacrificio de La Consagración. Pero si, efectivamente, no hay muchas referencias a la muerte en el disco. Imagino que los astrónomos encargados de seleccionar las muestras estaban tan imbuidos de optimismo -ante la perspectiva de propagar la noticia de nuestra existencia en el espacio- que olvidaron comunicar a los alienígenas nuestra finitud. En todo caso, gran elección Schubert.

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