Afinar

Trompeta afinando reduccion

Sacas tu violín del estuche. Te dispones a ensayar una partitura -o a tocar con una orquesta o con un grupo de cámara- y, ¿qué es lo primero que haces?: afinar. La afinación es la primera preocupación de todo instrumentista antes de empezar a tocar. Pero, ¿quién establece cómo se afinan los sonidos de un instrumento?, ¿qué normas rigen para que los sonidos musicales suenen exactamente igual tanto si estamos en España como si nos encontramos en Madagascar? De esto es de lo que me gustaría hablaros en este post.

El diapasón como sonido de referencia

Como habréis observado cuando hayáis asistido a un concierto de orquesta, justo antes de que comience el concierto los músicos se ponen a ensayar como locos, individualmente, generando un impresionante caos sonoro mientras repasan los pasajes más difíciles de las piezas que van a tocar. De repente, sobre toda esta escandalera, se impone un sonido constante y nítido: el sonido del primer oboe dando el tono de afinación o diapasón. Inmediatamente después, los demás instrumentos van ajustándose al sonido de referencia que ha marcado el oboe.

Este sonido, el diapasón, es el sonido que se emplea para afinar cualquier instrumento musical y, en notación musical, se corresponde con la nota La -concretamente el La del segundo espacio del pentagrama en clave de Sol-. El La del diapasón está afinado con una frecuencia de 440 Hertzios (lo que significa que este sonido produce una vibración de cuatrocientas cuarenta y cuatro oscilaciones por segundo).

Diapasón

En el siguiente vídeo podéis escuchar como afina la orquesta con la referencia del La del oboe: Laaaaaaaaaaa

Ahora bien, respondiendo a una de nuestras primeras preguntas sobre quién establece esta afinación, la afinación del La del diapasón ha ido variando a lo largo de la historia. En un principio cada región tenía sus propias normas de afinación y estas podían diferir considerablemente entre un país y otro. Así, por ejemplo, en el siglo XVI se encuentran instrumentos cuya afinación puede variar entre los 415 Hz y los 466 Hz; en el siglo XVIII es común el empleo del diapasón a 430 Hz; en el XIX a 435 Hz, y, finalmente, en el año 1955, la Organización Internacional de Estandarización establece el diapasón a 440 Hz como patrón de afinación estándar por la norma ISO 16 (aunque algunas orquestas pueden llegar a afinar a 442 Hz).

Muy bien, pues ahora que ya tenemos el diapasón, vamos a ver como se afinan el resto de los sonidos musicales.

niña escuchando

Afinando la gama completa de los sonidos musicales

Antes de explicaros cómo se afinan el resto de sonidos, es importante recordar que las notas musicales son doce -los siete sonidos de la escala diatónica (Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si,) más cinco sonidos adicionales que son las notas alteradas (las teclas negras del piano para los pianistas)-. A la distancia que hay entre cada uno de los doce sonidos se le denomina semitono.

A continuación, os muestro la escala de los doce sonidos musicales, también llamada escala cromática, ordenada de grave a agudo:

Escala Cromatica intervalos

Como podéis observar en el ejemplo, los sonidos 2, 4, 7, 9 y 11 aparecen con dos notas diferentes: una nota con sostenido (#) y otra nota con bemol (b). La razón de que haya dos notas musicales diferentes para cada uno de estos sonidos es porque ambas notas se pueden emplear indistintamente (Do# o Re b para el sonido 2, Re o Mi b para el 4, Fa o Sol para el 7, etc.). Habitualmente, los sostenidos se utilizan para escribir la escala cromática ascendente (de grave a agudo) y los bemoles para la escala cromática descendente. Podéis escuchar la escala cromática aquí.

Pues bien, la norma que se emplea para afinar la escala cromática es lo que se conoce como temperamento igual o sistema de afinación temperado. El temperamento igual es el resultado de muchos años de discusión y búsqueda por parte de músicos y teóricos de un sistema de afinación equilibrado y manejable para la práctica musical. Anteriormente al sistema temperado se utilizaron otros sistemas de afinación (como el pitagórico o el sistema justo) que no llegaban a resultar satisfactorios en los instrumentos de afinación fija (piano, guitarra, órgano) porque producían desafinaciones en ciertos intervalos y esto limitaba las posibilidades de modulación (la modulación es la cualidad por la que una melodía o una composición puede tocarse comenzando desde cualquier sonido de la escala cromática sin que afecte a su estructura y su sonoridad general).

El sistema temperado consiste, como hemos visto, en dividir la octava en doce semitonos exactamente iguales. El valor del semitono (¡no asustarse! ¡es solo a título informativo!) equivale a la raíz duodécima de dos ¹²√2 (1,0592 en valor numérico). Para construir la escala partimos de una frecuencia de referencia y, a partir de ahí, vamos obteniendo las frecuencias de cada nuevo sonido aplicando sucesivamente el valor de la raíz duodécima de dos, como se puede ver pinchando en este enlace.

Violin primer plano

No fue hasta el siglo XVII cuando se impuso el sistema temperado como norma estándar de afinación de la escala cromática. La importancia de este sistema es indiscutible, ya que gracias a él se han podido crear las grandes obras maestras de la música de los últimos cuatrocientos años.

Pero, si hay un precursor en el empleo magistral del temperamento igual ese es, sin duda, J.S.Bach. Bach quiso demostrar las virtudes y bondades del sistema temperado componiendo una colección de piezas para teclado a las que bautizó con el nombre de El clave bien temperado. El clave bien temperado consta de 48 preludios y fugas, agrupados en dos libros, compuestos en cada uno de los doce tonos (en tonalidad mayor y menor) de la escala cromática. La variedad de caracteres de las piezas, su riqueza melódica, armónica y rítmica, y la extraordinaria inventiva a la hora de resolverlas, hacen de esta colección uno de los grandes hitos de la música clásica y son un verdadero deleite tanto tocarlas como para escucharlas.

A continuación os dejo con el primer libro completo interpretado por el pianista Tzvi Erez. Espero que lo disfrutéis y que la escucha os sirva para sobrellevar un poco mejor la canícula que nos atenaza en estos días. ¡Hasta el próximo artículo!

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