Tres claves y un acertijo

Clave tres en la pared recortadaImaginaos que alguien os pide que elijáis un símbolo musical para representar, de manera universal e inconfundible -como si de un logotipo se tratase-, la idea de música, ¿cuál elegiríais? Yo lo tengo claro: la clave de sol.

Es más, estoy convencido de que una gran mayoría de las personas a las que se les hiciera esta pregunta responderían de la misma manera (ya que, desde luego, la clave de sol es uno de los símbolos musicales más populares). Pero, ¿cuál es exactamente la función de la clave de sol?; ¿existen otras claves?; ¿cuál es el origen de las claves y por qué tienen esa forma tan característica?

De esto, y de alguna curiosidad más, quería hablaros en este post.

Foto: Angie Harms

La función de la clave

Al comienzo de la partitura, situada a la izquierda del pentagrama, y justo antes de que aparezca la primera nota -o cualquier otra información relativa a la obra- se erige, majestuosa, la clave musical. Su posición en el pentagrama nos indica desde el principio la importancia que tiene este elemento. Y es que, la clave sirve para determinar el nombre de las notas en la partitura. Es decir, si no hay clave es imposible que sepamos qué sonidos debemos interpretar.

En la notación musical, además de la clave de sol, existen otras dos claves: la clave de fa y la clave de do. Dependiendo de la clave que utilicemos las notas musicales recibirán uno u otro nombre sobre el pentagrama.

Leyendo las notas en clave de sol

Si habéis observado con atención la clave de sol, habréis visto que tiene un diseño muy característico. Consta de una espiral que se cierra sobre la segunda línea del pentagrama ascendiendo en forma de lazo y descendiendo en línea recta para rematar en una especie de gancho. Es precisamente la posición que marca el círculo central de la espiral lo que nos da la información que necesitamos: la nota situada en esta posición es la nota sol (el sol por encima del do central o do medio).

Clave de SolLos sonidos que se escriben en clave de sol se corresponden con sonidos medios y agudos. Esto quiere decir que esta clave se utiliza para escribir música para instrumentos de registro medio-agudo como por ejemplo: el violín, la flauta, el oboe, el clarinete, las voces femeninas, la mano derecha del piano, etc.

La clave de fa: la clave de los sonidos graves

Clave fa

Si, como hemos visto, la clave de sol puede considerarse casi como un icono de la escritura musical, la clave de fa es otro de los símbolos más reconocibles de la notación. Su forma es menos “espectacular” que la de la clave de sol pero mantiene elementos distintivos y característicos que la hacen inconfundible. Consta de tres elementos: un trazo en forma de oreja y dos puntos.

La clave de fa nos indica dónde se coloca la nota fa (grave) en el pentagrama (el fa por debajo del do central).

Clave de Fa

La clave de fa que se emplea en la actualidad es la clave de fa en cuarta línea (o clave de fa en cuarta a secas). Antiguamente también era de uso habitual la clave de fa en tercera (es decir el fa se colocaría en la tercera linea del pentagrama), pero con el tiempo esta clave ha quedado en desuso. La clave de fa también puede llamarse clave de bajo (Bass clef para los anglosajones) y es la clave que utilizan todos los instrumentos graves como por ejemplo: el contrabajo, el violonchelo, el trombón, el fagot, el bajo eléctrico, la mano izquierda del piano, etc.

La clave de do

La tercera clave en discordia -y bastante menos popular que las dos anteriores (con perdón de los violas)- es la clave de do. La clave de do tiene forma de B mayúscula con un diseño que nos recuerda a la mitad del cuerpo de un violín. Su posición en el pentagrama nos indica donde se coloca el do (central).

Clave de Do

La clave de do se utiliza para los sonidos medios; y, empleando una metáfora, podríamos decir que la clave de do es la clave más viajera, ya que se puede colocar tanto en la primera, como en la segunda, en la tercera o en la cuarta línea del pentagrama. Sin embargo, la posición más habitual es en la tercera línea (para las violas) o en la cuarta línea (para los violonchelos).

El origen de las claves

Una vez que tenemos clara la función de las claves vamos a conocer el origen de su peculiar forma. Y es que, la forma característica de cada clave no es más que la evolución de la grafía, a lo largo del tiempo, de las letras que le dan nombre. Así, la singular forma de la clave de sol es el resultado de la evolución de la letra G (G es el equivalente a sol en la notación inglesa); la clave de fa es la evolución de la letra F (fa en inglés) y la clave de do la evolución de la letra C, como podéis ver a continuación:

Evolución de la clave de sol

G_clef_evol

Evolución de la clave de fa

F_clef_evol

Evolución de la clave de do

C_clef_evol

El acertijo

Para finalizar el artículo, os propongo un acertijo que tiene que ver con el uso de las claves. En la imagen inferior podéis ver la ingeniosa firma de uno de los grandes compositores de la historia de la música. Este compositor escribe su nombre utilizando una sola nota -la que se encuentra en el centro del dibujo enmarcada por dos pentagramas cruzados y cuatro claves-. Para descifrar su apellido debemos leer la nota central utilizando cada una de las cuatro claves y, después, transcribir el nombre de las notas obtenidas al sistema de notación alfabético alemán ;-). De esta forma, obtendremos las cuatro letras del apellido de este famoso compositor. ¿De quién se trata?

Firma de Bach recortada

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6 comentarios en “Tres claves y un acertijo

      • ¡Touché!Efectivamente se trata del viejo Johan Sebastian. Con las pistas que había dado y sin llegar a desentrañar el jeroglífico se podía deducir con facilidad. Pero para mi lo interesante es explicar por qué pone ahí Bach. Y la explicación es la siguiente:

        Si empezamos a leer la nota que hay en el centro del dibujo con la clave de sol a la izquierda del pentagrama horizontal tenemos un si bemol (el bemol está colocado en la armadura), que en notación alfabética alemana es una B. Siguiendo en el sentido de las agujas del reloj, nos encontramos con una clave de Do en cuarta línea en la parte superior del pentagrama vertical; la nota central por tanto pasa a ser un la, A en notación alfabética alemana. Avanzamos a la clave situada a la derecha del pentagrama horizontal y nos encontramos con una clave de do en tercera línea invertida; así pues, la nota es un do, C, para los alemanes. Y, finalmente, volvemos a tener una clave de sol en la parte inferior del pentagrama vertical que le da a la nota nuevamente el nombre de si, pero en esta ocasión si natural (ya que en la armadura tenemos un becuadro) que en la notación germana es una H.

        Bueno, es un poco largo pero espero que se haya entendido bien. 🙂

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