Esta canción me suena

Pasteles con notas recortada
Foto Kari Haskell

Imaginad por un momento que participáis en un concurso de cocina en televisión -algo parecido a uno de esos que se ha puesto tan de moda últimamente- y en una de las pruebas os piden hacer un bizcocho con tan solo cuatro ingredientes: mantequilla, huevos, harina y chocolate.

Las normas del concurso dicen que es obligatorio utilizar los cuatro ingredientes y que tan solo se permite elegir el tipo de chocolate (negro, con leche, blanco, con frutos secos, etc.). Como es lógico, cada uno de los concursantes elaborará un pastel con su sello personal dependiendo de cómo haya combinado los ingredientes, del tiempo de cocción de los mismos, y del tipo de chocolate que haya escogido. Ahora bien, si tuviéramos que describir el resultado final del producto obtenido, desde un punto de vista objetivo, podríamos decir que todos los concursantes han elaborando la misma categoría de producto: un pastel de chocolate.

Pues bien, aplicando esta idea al mundo de la música, podemos decir que existe una fórmula para hacer cientos de canciones sutilmente diferentes, pero básicamente iguales, empleando nada más que cuatro ingredientes básicos: la fórmula de los cuatro acordes.

Cocineros tocando

La armonía y los acordes: la masa sobre la que se sustenta la música

Una de las cosas que mejor recuerdo de cuando empezaba a aficionarme por la música (tendría unos ocho o nueve años) es el asombro que me producía escuchar lo bien que combinan todos los instrumentos, cuando suenan juntos en una canción. Y es que, tanto si se trataba de una canción pop como si era música clásica, me parecía cosa de magia que tal cantidad y variedad de notas musicales pudieran encajar de manera tan extraordinaria.

El caso es que no fue hasta más tarde (estudiando en el conservatorio) cuando descubrí que lo que hace que los sonidos de una canción suenen tan conjuntados es la existencia de unas normas, normas que aprenden los compositores y que sirven para regular las posibilidades de combinación de los sonidos musicales. Estas normas reciben el nombre de armonía, y a los grupos de sonidos que suenan conjuntamente se les conoce como acordes.

Preparando los ingredientes: Qué es y cómo se forma un acorde

Un acorde es un grupo de tres o más sonidos que suenan simultáneamente. Esto significa que para poder tocar un acorde necesitamos contar con un instrumento polifónico (capaz de tocar varios sonidos a la vez) como, por ejemplo, el piano, la guitarra o el acordeón. Además, también se puede repartir cada una de las notas de un acorde entre los distintos instrumentos de un conjunto (o las diferentes voces de un coro). Por tanto, los acordes siempre están presentes en la música.

Visualmente, en la notación musical, el acorde es bastante fácil de identificar porque se asemeja a lo que podríamos definir como una “torre de notas”.

Acorde E
Los acordes se construyen añadiendo notas en vertical sobre cualquier nota musical. La nota sobre la que se forma el acorde se llama nota fundamental. Si pensamos, por ejemplo, en la escala de Do, podemos utilizar cada una de las notas de la escala como nota fundamental de un acorde.

Escala con acordes

Como se observa en el ejemplo anterior, las notas de la escala se designan con un número romano que indica su posición en la escala y, además, esta misma denominación se emplea para cada uno de los acordes que obtenemos con este procedimiento. Por lo tanto, podemos hablar del acorde I, el acorde II, el acorde III, etc.. Cada acorde suena diferente y tiene su propia “personalidad”.

La progresión armónica y la fórmula mágica de los cuatro acordes

Pues bien, a la hora de componer una canción, uno de los procedimientos más habituales que siguen los compositores, es el de elegir nada más que unos pocos acordes. Estos acordes se ordenan en forma de secuencia y se repiten, acompañando a la melodía, a lo largo de la canción. Lo que se conoce como progresión armónica.

Os invito a escuchar en este enlace la siguiente progresión armónica: I-V-VI-IV

Muy bien, pues ¡ya tenemos aquí nuestra fórmula mágica! Porque como podéis comprobar en el siguiente y divertidísimo vídeo, esta progresión armónica es una de las más utilizadas en las canciones pop actuales. Una fórmula que, por lo que parece, y pese a repetirse hasta la saciedad en cientos de canciones, aún sigue siendo una garantía de éxito para triunfar en el mundo de la música pop:

Bueno, pues ahora ya sabemos por qué, la próxima vez que reconozcamos esta progresión en una canción, podremos decir sin temor a equivocarnos. ¡Esta canción me suena!

¡Hasta el próximo artículo!

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9 comentarios en “Esta canción me suena

  1. ¡Qué pasada! ¡Cuánto juego puede dar una sola progresión armónica! Y qué encasillados están los compositores de música pop ¿no? Muy chulo el vídeo y muy buen blog. Saludos

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    • ¡Gracias Laura!Pues si, lamentablemente la música comercial o mainstream (como se llama ahora) abusa de estereotipos armónicos y melódicos. A mi personalmente me resulta insufrible escuchar emisoras como los 40 principales o la MTV… Pero, por fortuna, si te sales un poco de ese contexto, puedes encontrar grupos que hacen cosas interesantísimas. Je,je, ya os hablare de algunos de mis grupos favoritos en próximos artículos.

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  2. ¡Qué poco mérito tienen algunos componiendo! Ahora entiendo el porqué.
    Por cierto Luis, unas preguntas para ver si he entendido bien la idea. En el vídeo, los acordes los marca el piano, ¿verdad? ¿A lo largo de la misma canción siempre se repiten los mismos acordes?
    Gracias por adelantado.

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    • ¡Hola Atril! Sí, como bien dices, en el vídeo los acordes suenan de fondo tocados por un piano. Se repiten constantemente siguiendo la progresión I-V-VI-IV. Efectivamente, esto demuestra poca creatividad desde el punto de vista de la armonía… En realidad, lo que hace que este tipo de canciones mantengan algo de interés es la voz particular de cada cantante, pero en general son canciones bastante previsibles. ¡Gracias por comentar!

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  3. Pingback: Melodía y acompañamiento, una pareja bien avenida | La Tabla Armónica

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